CAMINO NAVARRO HACIA SANTIAGO
(2 – 10 de Agosto de 2012)
Durante los días 2 al 10 de agosto de 2012, Álvaro, Sergio, Migela, Antonio y el que escribe, nos disponíamos a realizar el recorrido inicial del Camino de Santiago en su tramo francés. Estábamos ante un gran viaje lleno de buenas experiencias y anécdotas de todo tipo. De ahí que me haya decidido a describir brevemente parte de lo que vivimos y sentimos durante nuestro Camino.
DIA 0 – RONCESVALLES, ¡¡OH LA LÁ !!
MURCIA – PAMPLONA (800 km )
Nos ponemos en marcha bien temprano, a las 7.15 de la mañana dirección Pamplona. Durante nuestra primera parada, pasado Valencia, disfrutamos de un almuerzo en un Restaurante con unos precios surrealistas: Fanta a 2,65 euros y desayunos por 4,95 con café, zumo y tostada o “mini-bocadillo de gran calidad”. Menos mal que Sergio llevaba un bizcocho casero y eso compensó el primer sablazo del viaje.
A la altura de Zaragoza decidimos parar para comer en un Área de Servicio, donde nos disfrutamos de nuestros bocatas, eso sí, sorteando las embestidas de Beethoven, un perro enorme y lleno de babas que Antonio, bien al quite, supo torear con maestría.
Ya en Pamplona preguntamos a una mamacita que muy gentilmente nos indicó cómo llegar a la estación de autobuses. Con el tiempo justo para comprar los billetes, negociar el precio del parking y hacer la compra, cogemos el bus hacia nuestro punto de partida del Camino: Roncesvalles.
Roncesvalles nos recibe con una fina lluvia y tras darnos prisa en conseguir la acreditación y pagar el albergue, nos informan que el nuevo Albergue está completo. Uno de los albergueros, el Holandés Errante nos acompañaría al antiguo Hospital de Peregrinos, que según nos cuenta es “el auténtico albergue”, un lugar austero pero rico en historia, donde conoceríamos el auténtico Camino, y en el que al entrar exclamaríamos: ¡OH LA LÁ !
Ya durante la cena, consistente en bocatas de jamón York y queso, vimos una imagen que nos estremeció, El Aberroncho, un personaje totalmente aberronchao, que se arrastraba sobre sus pies, en una agonía que parecía no tener fin. Los novatos, Migela, Antonio y Sergio, se hacían una idea de la semana que nos venía por delante. De nuevo en la gran sala que iba a ser nuestro dormitorio, los “lamparones” en los colchones y el olor a pies, no nos impidieron conciliar el sueño rápidamente.
DIA 1 – CASA ELITA
RONCESVALLES – LARRASOAÑA (28 km )
Muy, pero que muy temprano, los holandeses encienden las luces y una música gregoriana nos indica que debemos levantarnos y abandonar tan santo lugar. Esa noche había estado plagada de ruidos, y alguien se quejaba ya no sólo de los ronquidos, si no de las risas, que molestaban aún más, un grupo de Cartageneros habían estado dando el follón toda la noche.
A las 7.00 horas iniciamos la marcha bajo la niebla y la lluvia, con la ilusión del que comienza una gran aventura. Atravesamos bosques de hayas, abedules, robles y pinos en una paisaje puramente pirenaico. Tras atravesar Burguete, hacemos una parada en Espinal donde tomamos un desayuno, sellamos y conocemos a otro personaje que nos cruzaríamos durante toda la semana, “El Gaditano del patito”, un ciclista que iba sin mochila a su ritmo disfrutando del Camino y sobre todo de las muchachas peregrinas.
Atravesamos Biscarreta, Lintzoain, Erro… pequeñas aldeas sin apenas servicios, pero eso sí, con su frontón. Tras alcanzar el Alto de Erro, descendemos por una cuesta muy empinada hacia Zubiri, cruzando el Puente de la Rabia. Por fin en el albergue, nos informan que son las fiestas del pueblo y que con las peñas instaladas en la puerta del albergue, poco o nada íbamos a poder dormir.
Tomamos la decisión de avanzar 5 km más hacia Larrasoaña, aunque nuestros pies ya pedían un bañico en el río que acabábamos de pasar. Ese último tramo se nos hace bastante largo pasando junto a la fábrica de magnesita “Magna”. Por fin llegamos a Larrasoaña, a la que accedemos cruzando el “Puente de los Bandidos” sobre el río Arga.
En el albergue municipal de Larrasoaña nos recibe Xabier, un alberguero bastante estúpido que se altera cuando le preguntamos si el albergue dispone de cocina y utensilios, no sería el último gilipollicas del Camino,… ¡ya ni siquiera del pueblo! De vuelta al albergue y tras la ducha y lavado de la ropa, Sergio nos sorprendió con un espectáculo dantesco, al comerse un chusco de pan duro del día anterior.
El único bar del pueblo abría a las cuatro de la tarde así que decidimos descansar hasta entonces. Las literas chirriaban y conocimos a una familia con dos niños que según nos contaban andaban SIN QUEJARSE, además de nuestro primer contacto con Voltarén, “I have Voltarén, is good for tendinitis”, con esa frase ya nos había ganado, a la chica extranjera a la que ofrecía sus servicios como masajista, no tanto.
Nos acercamos a la Taberna Perutxena , con bocatak a 4 euros (0,50 € más si lo quieres con tomate, queso, etc.) Al menos los bocatas eran contundentes y con el hambre que traíamos, tampoco le pusimos muchas pegas.
Durante la siesta nos acercamos al puente y al río para poner en remojo los pies un ratillo. A mí también me apetecía mojar el culo y así fue como resbalé y me pegué una buena culá. Desde arriba unos zagales muy cabrones se reían, eran Los Cordobeses.
En Larrasoaña solo hay un comercio abierto, el garaje de “Casa Elita”. Ya íbamos advertidos de cómo se las gasta la dueña, pero aún así nos sorprendió con su ironía y desgana con los clientes. Después de echarnos la bronca por nuestra indecisión a la hora de comprar, nos clavó como si hubiéramos comprado en la sección gourmet de El Corte Inglés. Lo único que se salvó fue el vino de Elita, que acompañó muy bien con los espaguetis cocinados por Migela, que como buen sumiller supo apreciar la calidad del vino de la tierra.
DIA 2 – PAMPLONA Y NÊZA
LARRASOAÑA – PAMPLONA (15 km )
Abandonamos Larrasoaña para ir a Casa Elita y desayunar, no sin antes agitar los batidos, como bien nos recomienda la dueña del garaje-gourmet.
Atravesando prados y portillos llegamos a Irotz, desde donde decidimos seguir el paseo fluvial que nos conduciría directamente a Pamplona. Un nuevo cruce nos despista y nos devuelve a la ruta original con lo que ni atajamos, ni evitados empinados repechos.
Así llegamos hasta el puente del río Ulzama para entrar en Villaba donde buscamos sin éxito a nuestro héroe Prudencio Indurain, ya que lo único que encontramos fueron ikurriñas y banderas proetarras colgando de los balcones.
Entramos a Pamplona por el puente de la Magdalena , para llegar a la calle Compañía, donde se encuentra el Albergue de Jesús y María. La alberguera nos recibe con simpatía y mientras nos cobra y nos entrega las sabanas, una agradable sensación nos invade, ya que por primera vez, una alberguera nos hablaba con dulzura, y nos nombraba una palabra que evocaba descanso y paz: “LA CAMICA ”
Nos vamos de tapeo por la calle Navarrería y acertamos en el primer sitio que entramos, Los Burgos de Iruña, donde los pintxos convencen a nuestro estómago.
Buscábamos una terraza para tomar café y de camino nos encontramos a una chica que vimos en el albergue. Tras invitarla a unirse a nosotros, nos sentamos en la terraza de la plaza del Caballo Blanco. Se llama Nêza y es eslovena. Nuestro nivel de inglés la dejó “picueta” pero aún así pareció que hacíamos buenas migas. Después del café dimos un paseo por el pueblo, para lo que Álvaro hizo un esfuerzo sobrehumano renunciando a su sagrada siesta. Visitamos la catedral, plaza del ayuntamiento, la plaza de los caballos y el recorrido propio de los Sanfermines: Mercaderes, Estafeta,…
El albergue de Pamplona es el mejor que encontraríamos en todo el tramo navarro del Camino, y en nuestra habitación-pasillo de seis personas conocemos a un chico pelirrojo que de aquí en adelante llamaríamos “Panochita”
Preparamos la cena consistente en platos precocinados, y buen vino de la tierra. Disfrutamos de su cocina (esta sí, totalmente equipada) y de la compañía de nuevos peregrinos, ya con Nêza integrada en el grupo murciano.
DIA 3 – UN ALTO Y UNA FUGA SIN PERDÓN
PAMPLONA – PUENTE LA REINA (24,0 km )
Abandonamos el albergue de Pamplona con las energías renovadas tras una tranquila noche. Un tirón en el gemelo me impide caminar, hasta que Migela y su Flogoprofén obran el milagro y vuelvo nuevamente a disfrutar del camino. Tras atravesar Cizur Menor comenzamos una subida suave pero constante, que nos conducirá hasta el Alto del Perdón. Cerca de llegar a Zariquiegui nos encontramos a Txumari Alfaro, que imaginamos, bajaría del monte de recoger sus hierbas con las que crear ungüentos milagrosos contra yo que sé… la cagalera o esos mareos que te dan de cuando te levantas súbitamente del sofá. Llegamos hasta la cima donde hay instalados unos Aerogeneradores del Parque Eólico y nos hacemos la típica foto posando junto a unas siluetas de peregrinos que ilustran muchas de las guías sobre el Camino de Santiago.
El brusco descenso se hace por un terreno bastante pedregoso hasta llegar a Uterga, donde reponemos agua, nos tumbamos en el césped y esperamos a los rezagados montando cual colegiales en los columpios del parque.
Atravesamos Muruzábal y Óbanos, para llegar finalmente al Albergue de los Padres Reparadores en Puente La Reina. Un albergue austero, pero con abundantes duchas y habitaciones repartidas en dos plantas. Era la hora de comer y fuimos hacia la calle mayor (que previamente había inspeccionado Álvaro) para degustar un menú del peregrino en un restaurante junto a la Plaza Mayor.
A la vuelta al albergue y con todas las tiendas cerradas al ser domingo, un hombre con una furgoneta nos ofrece melocotones a 0,50 euros. Decidimos comprar ocho piezas a lo que el frutero tras pesarlas nos quiere cobrar, bueno, más bien NOS COBRA 4,80 euros. Le damos el dinero sabiendo que nos han vuelto a tangar. Somos así.
Por la tarde Nêza quería ir a misa, y como no nos ofrecimos a acompañarla, se buscó la compañía de El Italiano, el cual escoltado su buen amigo Carabinieri, hicieron la visita a la iglesia. De paseo por el pueblo, nos cruzamos a Nêza que aprovechó para recordarle a Antonio que no se olvidara de comprarle el pan Bimbo.
Por la tarde compartimos partida de cartas con los cordobeses y Nêza, y salimos a cenar por la calle mayor, donde coincidimos con los italianos que ya preparaban su Catenaccio. Nada hacía sospechar que nuestra eslovena adoptada ya había decidido escapar con sus nuevos amigos, y así se lo hizo saber mediante un escueto mensaje a Antonio al acostase. “Mañana me adelanto a ver iglesias románicas con el italiano,... y lo que surja. Gracias por todo.” No es literal pero sí se acerca bastante a lo que sentimos.
DIA 4 – EL CHÉ Y SUS PRECIOS REVOLUCIONARIOS
PUENTE LA REINA – ESTELLA (21,8 km )
Salimos de Puente La Reina , ya sin la compañía de Nêza, atravesando su famoso puente románico sobre el río Arga. Nada más salir nos encontramos con un tramo con duras rampas de apenas 300 metros pero tan empinadas que hacían poner el pie en tierra a los ciclistas. Así, con la lengua fuera, fue como llegamos a Mañeru, buscando un bar abierto para desayunar, misión imposible ya que era muy temprano, por lo que avanzamos hasta Cirauqui, donde paramos a tomar café, bueno y unas tostadas, coca-cola, galletas Chiquilín, croissants, etc…
Al salir de Cirauqui el Camino discurre por una calzada y puente romano en ruinas. La etapa se convierte en un continuo sube y baja. Sergio bajaba ya las cuestas haciendo el “Moonwalker”, sus ampollas ya tenían vida propia. Desde Lorca el camino se suavizaba hacia Estella, al que entramos por la calle La Rúa donde se halla el Hospital de Peregrinos de Estella. No hacía mucho que había abierto por lo que tuvimos que esperar una laga cola. Nuestro amigo “Panochita” ya duchado y con cerveza en mano, en plan “perdonavidas” nos asegura que vamos a tener suerte ya que aún quedan plazas disponibles.
Buscamos un sitio para comer, una tarea aparentemente fácil, pero que se complica al estar el pueblo en fiestas y con todos los bares reservados para peñas y sin menú de peregrinos. En el albergue nos recomiendan el bar El Ché, donde pagamos la friolera de 36 EUROS por cinco cervezas, cinco croquetas y un plato de calamares. Nos vuelven a clavar, por lo que al final acabamos comiendo en una especie de Kebab ¿irlandés?
Ya por la tarde y después de la siesta, intentamos que alguien curara las ampollas de Sergio, pero fue imposible ya que sin puesto de Cruz Roja en el pueblo y con la negativa del Centro de Salud a atenderlo gratis, hubo que recurrir a una farmacia para que los “compeed” le aliviaran algo el dolor.
Por la noche cenamos en el albergue unos bocatas de atún con pimientos, regados con un exquisito vino. Ya en las literas, los Cordobeses nos la vuelven a pegar, ésta vez haciendose pasar por Rachel, una imaginaria amiga de Nêza que quería quedar con nosotros en el siguiente pueblo. ¡¡Hijos de Puta!!
DIA 5 – ¡¡DE UNO EN UNO!!
ESTELLA – LOS ARCOS (21,3 km )
El ánimo nos invadía esa mañana y rápidamente pusimos dirección al Monasterio de Irache con la intención de llenar una botella en su famosa “Fuente del Vino”, como es de esperar, nos vuelven a tangar y el grifo está seco. Tras la frustración de no conseguir “vinate” gratis para la cena, se nos plantea una disyuntiva, en forma de dos rutas a seguir, decidimos optar por la más corta, pero que nos lleva a ascender por un bosque de pinos y hayas, donde al menos tenemos sombra. Allí nos precedía nuestra compañera “La de la galleta” una muchacha solitaria que se adentró en la pinada, suponemos que a plantar un nuevo ejemplar, y ya la perdimos de vista.
El Albergue Isaac Santiago de Los Arcos, es atendido por unos hombretones belgas los cuales nos reciben al grito de: ¡¡DE UNO EN UNO!! El pobre Panochita llega tarde y le toca dormir en un pabellón anexo con más pinta de cuadra que de otra cosa.
En los Arcos, a mediodía, degustamos un excelente menú en el Restaurante Svetxe. Por la tarde, realizamos un recorrido por el pueblo para ver su famosa iglesia, "conocida por poseer reliquias y obras de arte que para sí quisieran muchas catedrales” en la que nos amenizaron con un concierto de órgano y por el mismo precio, con una bronca entre el párroco y una de sus feligresas.
A la hora de la cena, Migela nos deleitó con un “Arroz a la Milanesa ” pero sin queso, por lo que fué rebautizado inmediatamente como “Arroz a la Miguelesa ”. Por suerte, los cartageneros roncadores ya están dormidos y con el cansancio acumulado no se nos hace difícil caer en los brazos de Morfeo.
DIA 6 – EL CAMINO CONTINÚA… ¡POR LA SENDA DE LOS ELEFANTES!
LOS ARCOS – LOGROÑO (27,9 km )
Todo el mundo ha abandonado el albergue de Los Arcos, ya sólo quedamos nosotros. Estamos ante la última y más larga de las etapas.
Arrancamos tarde y sin mucha prisa, y tras hacer una pequeña parada en Sansol, continuamos la marcha hacia Torres del Río y Viana donde paramos a tomar un refresco y ver a David Cal ganar la medalla de plata en los JJ.OO. de Londres. Ya sólo nos queda un último arreón de 10 km , pero que se nos hacen larguísimos, divisando ante nosotros la capital riojana, que parecía que nunca llegaba. Finalmente y tras cruzar un puente, en la oficina del peregrino sellamos nuestra cartilla, y nos adentramos ya en Logroño finalizando nuestro Camino en la puerta del Hotel Carlton Rioja. A partir de ahora comenzaría otra ruta muy diferente…
Una vez instalados en el hotel y tras un agradecido vino de bienvenida, nos acercamos a la famosa Calle Laurel a comer. Comenzamos por La Tasca del Pato, donde comimos y bebimos de lujo.
Por la noche de volvemos a la calle Laurel, también conocida como “la senda de los elefantes” y entre ésta y la paralela San Agustín, encontramos infinidad de buenos sitios para tapear y tomar excelentes caldos como el vino Murmurón. Ya de tapeo coincidimos nuevamente con nuestros amigos los cordobeses y otros “caminantes” como el Gaditano, Voltarén, la chica australiana, etc… La noche en Logroño se alarga y en el Pub Fax en la plaza de San Agustín disfrutamos de unos copazos, además de chupitos gratis, gracias a las negociaciones de los cordobeses, al lema de ¡Somos peregrinos!
DIA 7 – PINTXOS “DESECHAOS POR RECIOS”
LOGROÑO – SAN SEBASTÍAN – PAMPLONA
Después de una gran noche en Logroño, nos dirigimos a la estación de bus para volver a Pamplona. Tras repostar el coche en la gasolinera de los “Chiquiprecios” decidimos ir a San Sebastián a probar sus excelentes pinchos y darnos un bañico en la playa de La Concha. El casco viejo de San Sebastían es el paraíso del tapeo y cualquier taberna es buena para degustar la buena cocina donostiarra a base de elaborados pintxos. Gente guapa y turismo de alto nivel es lo que nos encontramos paseando por la zona comercial.
Ya por la tarde de vuelta a Pamplona, recorremos las calles Estafeta y Mercaderes en busca de souvenirs y recuerdos de la capital de los Sanfermines. Empezamos nuestro recorrido tapeando por la calle Estafeta y otra vez a la zona de Navarrería, para que Migela probara los famosos pintxos de tortilla. Al final acabamos en la plaza de San Agustín, lugar de encuentro de la muchachada pamplonesa para hacer botellón en la calle. Ya de madrugada, después de unas birras a la salud de Nêza, nos topamos con el Bar Niza, lo que aprovechamos para hacernos nuestra foto homenaje a nuestra fugaz amiga eslovena, justo antes de regresar al Hotel Avenida donde pasaríamos nuestra última noche en Pamplona.
DIA 8 – VUELTA AL INFIERNO
PAMPLONA – TERUEL – MURCIA (800 km )
Abandonamos el hotel, y tras desayunar en el café Ogi Berri emprendemos, muy a nuestro pesar, camino de regreso hacia Murcia.
Hicimos parada en Teruel, y elegimos, esta vez con acierto, un restaurante de currelas con un estupendo menú del día. Ese día en Teruel se batió el record de temperatura más alta registrada, pero a nosotros nos pareció como una tarde cualquiera en Murcia. Ya en la Región quisimos ver como había quedado la flamante nueva autovía del Altiplano, para llegar a Murcia a media tarde, cansados pero con ganas de continuar otro año esta gran aventura que es el Camino de Santiago.
Seguro que me he dejado en el tintero muchos datos, historias y anécdotas, pero en lo que recuerdo, esto fué y así sucedió en el Camino Navarro de Santiago de 2012. ¡BUEN CAMINO!
Seguro que me he dejado en el tintero muchos datos, historias y anécdotas, pero en lo que recuerdo, esto fué y así sucedió en el Camino Navarro de Santiago de 2012. ¡BUEN CAMINO!
Jaja! Que buenos recuerdos!
ResponderEliminarSolo te ha faltado lo de: TO BE CONTINUED...
desde cartagena con amor....no te se ha olvidao ná....porque hablar de la galletas chiquilín, la maquinilla de afeitar eléctrica, y todo el utillaje se Sergio, sería cruel...
ResponderEliminarRecuerdo q en Estella disfrutamos de un gran concierto en Euskera, parecía que el cantante arreaba a la vacas...y el gaditano bailando agarrao... qué crack!!!
De eso se trata! de ir añadiendo anécdotas y vivencias que os acordeis para completar este repaso. Las galletas chiquilín sí que las cito ;-) y por supuesto que hay muchos personajes que no aparecen: las catalanas hippies, los croatas, la voluntaria de la oficina del peregrino en Logroño,... Igual que creo que le he dedicado poco espacio a Elita que necesitaria un post entero para ella sola jajaja. ¡Nos vemos en el Camino!
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