CAMINO CHIQUILÍN
(22 – 29 de julio de 2013)
En julio de 2013 los autodenominados “Caminantes Blancos”, Álvaro,
Antonio, Migela y el que escribe, emprendimos viaje a tierras riojanas para
continuar con nuestro particular peregrinaje, siguiendo los pasos del apóstol
Santiago hacia la capital compostelana.
Esta vez tocaba recorrer la distancia que separa Logroño de Burgos, en
apenas cinco etapas, que como era de esperar, depararon infinidad de vivencias,
anécdotas, nuevas amistades, así como catas de vinos y degustaciones de pinchos.
DIA 0 – ZORROPITOS Y MURMURÓN
22
de julio. MURCIA – LOGROÑO
El punto de salida se estableció en Los Garres (Murcia) donde
a las 7,15 de la mañana estábamos todos listos para iniciar el viaje a Logroño.
Tras una primera parada en el restaurante de los “minibocadillos de gran
calidad” para tomar el café y aniquilar el bizcocho que había preparado Migela,
decidimos hacer un descanso a mediodía para comer. Elegimos el área de descanso
en la autopista próxima a Zaragoza, donde disfrutamos de nuestros bocatas,
junto a un gran de ensaladilla rusa que degustó con furia la rueda del coche de
Álvaro.
A primera hora de la tarde ya estábamos en Logroño, donde tras
dejar el coche en el parking nos dirigimos al albergue privado “Cheking Rioja”.
Una vez desplegado el saco sobre la cama y tras un fugaz descanso, decidimos
salir a aprovechar la tarde.
Entramos al primer bar que encontramos atraídos por su
cartel de “pintas a precio de caña”, que luego resultó no ser tanta oferta
pagándolas a 2,20 €, solo llevábamos una hora en Logroño y ya nos habían
engañado! Allí mismo, propusimos los retos a realizar durante el viaje, que serían
estos:
1- “Tangar”, para compensar todo lo que nos engañaban a
diario, 2- Saltarse el toque de queda en el albergue, 3- Contemplar el
atardecer junto a una peregrina, y 4- Conseguir que nos cantaran en un idioma
extranjero.
Ya conocíamos Logroño, así que fuimos directos a la calle
Laurel y San Agustín, para disfrutar de los Zorropitos y el vino Murmurón en La Gota de Vino y de las mini-hamburguesas en La Tasca del Pato.
La jornada tocaba a su fin, así que tras unas jarras de
sangría fresquísimas volvimos al albergue donde, mientras planificábamos la
jornada siguiente, ¿planificar? ¿acho si? conocimos a Izaskun (nombre ficticio) una chica vasca con un estrabismo
inquietante que nos dio más palique del que estamos dispuestos a recibir a esa
hora.
DIA 1 – PEREGRINO, EN NÁJERA
NAJERINO
23 de julio. LOGROÑO – NÁJERA (30,7 km)
Nos despertamos aún con el regustillo de los vinos en el
gaznate para iniciar la jornada abandonando Logroño por la calle Portales, y adentrándonos
en el Parque de la Grajera,
donde conocimos al peregrino Marcelino y su capilla dedicada al Camino de
Santiago.
Continuamos por el Alto de La Grajera y ya en el
descenso nos topamos con las ruinas de un antiguo hospital de peregrinos. Llegamos
a Navarrete donde nos tomamos un descanso
para tomar café. Haciendo caso a las indicaciones de nuestra guía evitamos
pasar por el centro de Ventosa, y
tras una breve ascensión, alcanzamos el alto de San Antón, desde el que ya se
divisaba Nájera.
La llegada a Nájera se nos hizo bastante larga a causa del
calor y los más de 30 km
de recorrido. Así al llegar al Albergue Municipal de Nájera descubrimos que la
mayoría de nosotros ya teníamos ampollas!
El austero Albergue Municipal de Nájera, es gratuito y solo
pide la voluntad del peregrino. El albergue dispone de una gran sala común con
decenas de literas apiñadas y además es bastante escaso en duchas y en
amabilidad. En la cola para la ducha, al llegar el turno a uno de los chicos
coreanos, vemos como se le caen los calzoncillos limpios al suelo encharcado,
en una escena lamentable donde los presentes solo pudimos exclamar un “Ooooohhhh”
para empatizar con el muchacho en tan crítico momento.
Nos recomiendan comer en “El buen yantar” del que quedaríamos
satisfechos con su generoso menú del día. Pasamos la tarde haciendo la compra y
aprovechamos para curar las ampollas en el Centro de Salud del pueblo, del que
salimos igual que entramos, pero eso sí con los pies muy bien vendados. A
partir de ahí, Antonio ya no volvería a calzarse las zapatillas y realizó el
resto del recorrido con sus chanclas todoterreno. La noche se echaba encima,
así que tuvimos el tiempo justo para hacer la compra y preparar la cena. Tras
la cena rodeados de peregrinos celebramos mi cumpleaños con una tarta del DIA
justo ante del cierre prematuro de la cocina ¡¡a las 9 de la noche!! Mucha
propina dejamos para el trato recibido…
DIA 2 –…Y LA GALLINA CANTÓ
24
de julio. NÁJERA – SANTO DOMINGO DE LA CALZADA (21 km)
La jornada de hoy se presentaba sencilla, con la subida
hacia Cirueña como único obstáculo
reseñable. Tras una primera parada en Azofra
para desayunar y tras cruzar una pequeña zona industrial (con su correspondiente
ITV) llegamos a la ciudad del santo.
La distancia y buen ritmo de los caminantes nos hizo llegar
bien temprano a nuestro destino así que hacemos tiempo tomando unas pintas de
cerveza en el bar La Piedra donde nos pasan
por la misma al clavarnos 3,40 por pinta.
El albergue Casa del
Santo, es uno de los mejores albergues de todo el Camino de Santiago, como
así nos indican en una charla de bienvenida los gestores del mismo. Paseamos
por el casco antiguo de Santo Domingo para acabar comiendo en el Restaurante
Los Arcos, donde opté por degustar unas ricas patatas a la riojana. Por la
tarde visitamos la catedral de Santo Domingo de la Calzada donde pudimos ver
a las famosas gallinas y leímos su peculiar historia. Separada de la catedral
se encuentra su torre y campanario desde la que se contemplaban magníficas
vistas y desde donde divisábamos el discurrir del Camino.
El cuidado albergue dispone de amplia cocina, y un gran
salón con sofás de skay para ver la tele. Los coreanos se organizan tan bien
preparando la cena que aquello parecía la cadena de montaje de Hyundai.
Nosotros como siempre, preparamos una cena austera consistente en ensalada de
pasta (con queso opcional) pan y un buen vino del que esta vez me empapé tanto
por dentro y por fuera gracias a la pericia del camarero Antonio.
Al volver al dormitorio, nos enteramos del trágico accidente
de tren en Santiago de Compostela, pero el Camino continuaba…
DIA 3 – “LA PISCINA ESTÁ QUE
ARDE”
25 de julio. SANTO DOMINGO DE LA CALZADA – BELORADO (22,1 km)
Abandonamos el albergue de Santo Domingo y atravesamos Grañón. Decidimos tomar el café en Redecilla del Camino, para comprobar cómo sus altos hornos siguen haciendo el café más
caliente de todo el Camino de Santiago. Castildelgado, Viloria de Rioja y
Villamayor del Río, suponen meros
trámites que atravesamos sin dudar hasta llegar a Belorado.
Fue al llegar al Albergue “Cuatro Cantones” de Belorado, cuando conocimos a David que ya nos
acompañaría durante el resto de nuestro Camino. Con el grupo de peregrinos
ampliado fuimos a comer a la plaza mayor del pueblo.
De vuelta en el albergue conocimos a Suzzie una joven tirolesa de Innsbruck que nos intentó enseñar una de las palabras
más complicadas en su idioma: Oachkatzlschwoaf que significaba “cola de ardilla”, cosa que no venía muy a cuento pero que
aún así tomé nota para no parecer descortés. A cambio le enseñamos un montón de
chorradas españolas y por supuesto murcianadas como Acho, Pijo y esas cosas.
El patio y jardín del albergue están llenos de animalicos, hay pollos, pavos,
conejos, y claro, ¡¡pulgas!! Ya nos vamos familiarizando con los peregrinos con
los que vamos coincidiendo en cada jornada y contemplamos escenas peculiares. El Señor de las pulgas salta como un resorte de su silla cuando le decimos que acabamos de ver
una pulga. Un peregrino alemán, bautizado como Günter el alemán “descapotable” parece que ha intimado con Izaskun la vasca bizca de Logroño y juntos lo pasan pipa en la piscina. “No vayáis
a la piscina, que está que arde” nos avisan unos chicos catalanes al pasar
junto a nosotros.
Por la noche y tras compartir un excelente arroz a la miguelesa y otro buen vinate, pusimos fin a otra gran
jornada.
DIA 4 – ¡HODOR! ¡YIHAAAAA! Y OTRAS
CLAVES DEL CHINCHÓN
26 de julio. BELORADO – AGÉS (21,8 km)
Nos despertamos con el brusco sonido de un golpe en los
aseos. Günter aún con los efluvios
del amor desenfrenado de la noche anterior, se había caído al salir de la
ducha. Desayunamos rápidamente y arrancamos la jornada mientras el alemán aún curaba
sus heridas bajo el grifo del lavabo, espeluznante.
En Villafranca de
Montesdeoca hicimos una parada en el restaurante El Pájaro, donde comprobamos como el bocata siempre cae del lado
del jamón York. “OH SHIT” uno de los
coreanos había comprendido que no se puede escapar de las leyes de Murphy
aunque te hayas cruzado medio planeta.
Ascendemos Montes De Oca, caminando por una suave y continua
subida donde nos escolta un frondoso bosque de rebollos y pinos ya cerca de
alcanzar el Alto de la Pedraja. Cuentan que
en este bosque antiguamente lobos y bandidos asaltaban a los peregrinos, pero
lo único que nos asaltó fue “Bandi”, una chica coreana, que nos
explica que haciendo “Ti ti ti ti ti ti”
se camina mucho mejor.
El descenso se hace por continuos toboganes de una pista
forestal bastante cómoda. Sin excesivo esfuerzo alcanzamos San Juan de Ortega en un paraje bastante desalentador para pasar
allí la tarde por lo que decidimos avanzar hasta el siguiente pueblo.
Agés es una pequeña aldea pero que
dispone de algunos servicios. Tras instalarnos en el Albergue Pajar de Agés pasamos
la tarde jugando a las cartas en el bar El
Alquimista, donde David nos enseña como se juega bien al Chinchón. El dueño
del bar nos promete invitarnos a café, cosa que no cumpliría y que más tarde no
nos atrevimos a reclamar (un engaño más). El alberguero, por su parte se
ofreció a apuntarnos para visitar el cercano yacimiento de Atapuerca, pero tampoco
pudo ser al agotarse las plazas para ese día, una pena.
Cenamos en el pequeño comedor del albergue con Bandi que nos contó que se dedicaba
junto a su hermana a la rica y colorista repostería asiática, por supuesto, en
Seúl tenemos casa. El albergue es muy acogedor y dormimos a pierna suelta en
nuestra coqueta habitación abuhardillada.
DIA 5 – LA MORCILLICA DE BURGOS
27 de julio. AGÉS – BURGOS (21,3 km)
Como es costumbre, el último día del Camino, nos levantamos
tarde e iniciamos sin ninguna prisa nuestra última jornada. Atravesamos el
pueblo de Atapuerca, canturreando
“Quienes somos, de donde venimos, a donde vamos” de Siniestro Total. Tras
atravesar un alto, desde el que ya se divisa Burgos, hacemos un descanso en Cardeñuela-Río Pico donde no hay
tostadas porque aún no había llegado la cocinera!! Así que algunos optamos por
bollería, mientras uno de los coreanos ha sido más listo y disfruta con
curiosidad de su café con chorizo
para afrontar el tramo final del día.
El tiempo cambia bruscamente y el frío y la lluvia nos
acompañan en los últimos kilómetros de la etapa. Entramos a Burgos siguiendo una
demencial carretera nacional plagada de tráfico que atraviesa un polígono
industrial en una fea estampa lejos de los solitarios parajes vistos en días
anteriores.
Llegamos hasta el albergue público para despedir a Bandi y a
David, y tras hacernos la foto de fin de viaje en la fachada de la catedral de
Burgos, nos dirigimos al Hotel Norte y
Londres que sería nuestro cuartel de operaciones en la ciudad.
Empezamos nuestro recorrido gastronómico en el Mesón Burgos,
degustando la famosa morcilla de Burgos,
siguiendo por el casco antiguo para recorrer la famosa calle San Lorenzo, donde
se concentran multitud de bares de tapeo, como el Mesón de Los Herreros. En la
calle Avellanos, se encuentra la taberna La Favorita donde nos deleitamos con el helado de
Piquillo y nos quedamos con ganas de probar su premiado pincho “Anchoas a la Favorita”
Por la tarde, tras el café de rigor en una de sus
concurridas plazas, visitamos el interior de la catedral de Santa María de Burgos,
para contemplar una de las joyas del gótico español. Por la noche, David se une
nuevamente al grupo y nos pegamos un buen homenaje de despedida a base de
pinchos en los lugares ya conocidos.
Burgos tiene tres bienes declarados como Patrimonio de la Humanidad: La Catedral de Burgos, el
Camino de Santiago y los Yacimientos de Atapuerca, nosotros añadiríamos un
cuarto, los pinchos de sus bares, una auténtica delicia.
DIA 6 – ¡QUIENES SOMOS, DE DONDE
VENIMOS, A DÓNDE VAMOS!
28 de julio. BURGOS – LOGROÑO
Desayunamos en el bar Los Cantos atraídos por el cartel de ofertas en “Desayunos
Quality” un nuevo engaño ya que la bollería es industrial y embolsada. La ira
me invade y termino por agenciarme
una minitarta de manzana como represalia.
Aprovechamos la mañana libre para visitar el Museo de la Ciudad, con una exposición tan ecléctica como fascinante y el Museo de la Evolución Humana, donde contemplamos con admiración los restos de homínidos más antiguos
y mejor conservados de toda Europa. Continuamos con la parte dedicada a la
historia de la evolución, donde visitamos una maqueta del Beagle y los diarios
de a bordo de Darwin en sus distintos viajes, para acabar en una gran sala
circular donde se exponen reproducciones hiperrealistas de 10 homínidos, desde
el Homo Australopitecus hasta el Homo Neanderthal. Tras la mañana cultural,
volvemos a los bares que triunfaron el día anterior, antes de coger el bus a
Logroño.
De nuevo en la ciudad riojana, nos alojamos en el hotel Condes de Haro, muy cerca de la zona de bares. Así, por la noche continuamos por la Calle Laurel y San agustín visitando
el Mesón Charro con su vino Medrano, la Abuela Encarna y su
vino Landaluce, los champiñones del Bar Ángel o catando el vino Castillo de La Serna de El Muro. Como
corresponde en la denominada “Senda de
los elefantes” más de uno salimos trompa de allí. La noche riojana acabó
como el año anterior en el Fax Bar en la plaza de San Agustín.
Por la noche, haciendo balance de los días de Camino,
decidimos que con la canción tirolesa de Suzzie, el pastelito de manzana que
robamos durante el desayuno en Burgos, el atajo para evitar pasar por Ventosa,
la agradable cena con a Bandi (a la luz de la luna que entraba por la ventana
del comedor), y el ratillo en la puerta del Pajar de Agés fuera del horario
permitido, podíamos dar por cumplidos los retos planteados el
primer día.
DIA 7 – VINO Y QUEEEESO!!
29 de julio. LOGROÑO – TERUEL – MURCIA
Por la mañana tras un buen desayuno cerca del hotel, nos
acercamos a la calle de los vinos, para comprar alguna botellica que alegrara
nuestras vinoteras. Justo al lado, está el Mercado Público donde en el puesto
del “Quesero trilero”, más de uno salió cargado de queso y embutidos de la
tierra. Tras las compras ya solo quedaba recoger el coche del parking y poner
rumbo a Murcia. Nuevamente hicimos parada para comer en Teruel y continuamos en
un viaje largo pero tranquilo con el único sobresalto de la hemorragia nasal de
Migela, momento que aprovechamos para descansar y estirar las patas antes de
llegar a Murcia.
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Así concluye este particular anecdotario de lo vivido en el
tramo de 2013 del Camino Krápula de Santiago con un especial recuerdo a David
“Pez Negro” que poco después visitaría la trimilenaria y la capital huertana en
pleno mes agosto (¡ole sus huevos!) y a Bandi que aunque no lea esto, sabemos
que seguirá con su amplia sonrisa a ritmo de ti ti ti ti ti.
Nos vemos en el Camino!
Leyendo estas líneas me entran unas ganicas de estar ya por allí que no veas...
ResponderEliminarVarias observaciones al respecto:
-Vaya desperdicio de ensaladilla rusa, copón.
-Tendríamos que habernos llevado la bandeja entera de dulces y un par de servilleteros, para equilibrar la balanza de las veces que nos tangaron.
-Marcelino el Peregrino es tan auténtico, que no conoce las palabras jabón y desodorante.
-Al recibir la noticia, Señor de las Pulgas estableció un nuevo récord de salto de altura.
-Para forjar las espadas de acero valirio, vierten un par de tazas de café de Redecilla del Camino.
-Nunca hay que pedir tostadas si la cocina está cerrada. Eso es así.
-La entrada a Burgos por Gamonal será fea, pero que no venga un alcalde corrupto a cambiarla.
-No hay nada como ir al Museo de la Evolución Humana con una guía tortiller.
-¡¡El tapeo en Burgos es síberet!!
-Y, como todo el mundo sabe, VITORIA ES UNA MIERDA.