miércoles, 25 de junio de 2014

CAMINO CHIQUILÍN 2013



CAMINO CHIQUILÍN
(22 – 29 de julio de 2013)

En julio de 2013 los autodenominados “Caminantes Blancos”, Álvaro, Antonio, Migela y el que escribe, emprendimos viaje a tierras riojanas para continuar con nuestro particular peregrinaje, siguiendo los pasos del apóstol Santiago hacia la capital compostelana.

Esta vez tocaba recorrer la distancia que separa Logroño de Burgos, en apenas cinco etapas, que como era de esperar, depararon infinidad de vivencias, anécdotas, nuevas amistades, así como catas de vinos y degustaciones de pinchos.

DIA 0 – ZORROPITOS Y MURMURÓN
22 de julio. MURCIA – LOGROÑO

El punto de salida se estableció en Los Garres (Murcia) donde a las 7,15 de la mañana estábamos todos listos para iniciar el viaje a Logroño. Tras una primera parada en el restaurante de los “minibocadillos de gran calidad” para tomar el café y aniquilar el bizcocho que había preparado Migela, decidimos hacer un descanso a mediodía para comer. Elegimos el área de descanso en la autopista próxima a Zaragoza, donde disfrutamos de nuestros bocatas, junto a un gran de ensaladilla rusa que degustó con furia la rueda del coche de Álvaro.

A primera hora de la tarde ya estábamos en Logroño, donde tras dejar el coche en el parking nos dirigimos al albergue privado “Cheking Rioja”. Una vez desplegado el saco sobre la cama y tras un fugaz descanso, decidimos salir a aprovechar la tarde.

Entramos al primer bar que encontramos atraídos por su cartel de “pintas a precio de caña”, que luego resultó no ser tanta oferta pagándolas a 2,20 €, solo llevábamos una hora en Logroño y ya nos habían engañado! Allí mismo, propusimos los retos a realizar durante el viaje, que serían estos: 

1- “Tangar”, para compensar todo lo que nos engañaban a diario, 2- Saltarse el toque de queda en el albergue, 3- Contemplar el atardecer junto a una peregrina, y 4- Conseguir que nos cantaran en un idioma extranjero.

Ya conocíamos Logroño, así que fuimos directos a la calle Laurel y San Agustín, para disfrutar de los Zorropitos y el vino Murmurón en La Gota de Vino y de las mini-hamburguesas en La Tasca del Pato

La jornada tocaba a su fin, así que tras unas jarras de sangría fresquísimas volvimos al albergue donde, mientras planificábamos la jornada siguiente, ¿planificar? ¿acho si? conocimos a Izaskun (nombre ficticio) una chica vasca con un estrabismo inquietante que nos dio más palique del que estamos dispuestos a recibir a esa hora.

DIA 1 – PEREGRINO, EN NÁJERA NAJERINO
23 de julio. LOGROÑO – NÁJERA (30,7 km)

Nos despertamos aún con el regustillo de los vinos en el gaznate para iniciar la jornada abandonando Logroño por la calle Portales, y adentrándonos en el Parque de la Grajera, donde conocimos al peregrino Marcelino y su capilla dedicada al Camino de Santiago. 

Continuamos por el Alto de La Grajera y ya en el descenso nos topamos con las ruinas de un antiguo hospital de peregrinos. Llegamos a Navarrete donde nos tomamos un descanso para tomar café. Haciendo caso a las indicaciones de nuestra guía evitamos pasar por el centro de Ventosa, y tras una breve ascensión, alcanzamos el alto de San Antón, desde el que ya se divisaba Nájera.

La llegada a Nájera se nos hizo bastante larga a causa del calor y los más de 30 km de recorrido. Así al llegar al Albergue Municipal de Nájera descubrimos que la mayoría de nosotros ya teníamos ampollas! 

El austero Albergue Municipal de Nájera, es gratuito y solo pide la voluntad del peregrino. El albergue dispone de una gran sala común con decenas de literas apiñadas y además es bastante escaso en duchas y en amabilidad. En la cola para la ducha, al llegar el turno a uno de los chicos coreanos, vemos como se le caen los calzoncillos limpios al suelo encharcado, en una escena lamentable donde los presentes solo pudimos exclamar un “Ooooohhhh” para empatizar con el muchacho en tan crítico momento. 

Nos recomiendan comer en “El buen yantar” del que quedaríamos satisfechos con su generoso menú del día. Pasamos la tarde haciendo la compra y aprovechamos para curar las ampollas en el Centro de Salud del pueblo, del que salimos igual que entramos, pero eso sí con los pies muy bien vendados. A partir de ahí, Antonio ya no volvería a calzarse las zapatillas y realizó el resto del recorrido con sus chanclas todoterreno. La noche se echaba encima, así que tuvimos el tiempo justo para hacer la compra y preparar la cena. Tras la cena rodeados de peregrinos celebramos mi cumpleaños con una tarta del DIA justo ante del cierre prematuro de la cocina ¡¡a las 9 de la noche!! Mucha propina dejamos para el trato recibido…

DIA 2 –…Y LA GALLINA CANTÓ
24 de julio. NÁJERA – SANTO DOMINGO DE LA CALZADA (21 km)

La jornada de hoy se presentaba sencilla, con la subida hacia Cirueña como único obstáculo reseñable. Tras una primera parada en Azofra para desayunar y tras cruzar una pequeña zona industrial (con su correspondiente ITV) llegamos a la ciudad del santo.

La distancia y buen ritmo de los caminantes nos hizo llegar bien temprano a nuestro destino así que hacemos tiempo tomando unas pintas de cerveza en el bar La Piedra donde nos pasan por la misma al clavarnos 3,40 por pinta.

El albergue Casa del Santo, es uno de los mejores albergues de todo el Camino de Santiago, como así nos indican en una charla de bienvenida los gestores del mismo. Paseamos por el casco antiguo de Santo Domingo para acabar comiendo en el Restaurante Los Arcos, donde opté por degustar unas ricas patatas a la riojana. Por la tarde visitamos la catedral de Santo Domingo de la Calzada donde pudimos ver a las famosas gallinas y leímos su peculiar historia. Separada de la catedral se encuentra su torre y campanario desde la que se contemplaban magníficas vistas y desde donde divisábamos el discurrir del Camino.

El cuidado albergue dispone de amplia cocina, y un gran salón con sofás de skay para ver la tele. Los coreanos se organizan tan bien preparando la cena que aquello parecía la cadena de montaje de Hyundai. Nosotros como siempre, preparamos una cena austera consistente en ensalada de pasta (con queso opcional) pan y un buen vino del que esta vez me empapé tanto por dentro y por fuera gracias a la pericia del camarero Antonio.

Al volver al dormitorio, nos enteramos del trágico accidente de tren en Santiago de Compostela, pero el Camino continuaba…

DIA 3 – “LA PISCINA ESTÁ QUE ARDE”
25 de julio. SANTO DOMINGO DE LA CALZADA – BELORADO (22,1 km)

Abandonamos el albergue de Santo Domingo y atravesamos Grañón. Decidimos tomar el café en Redecilla del Camino, para comprobar cómo sus altos hornos siguen haciendo el café más caliente de todo el Camino de Santiago. Castildelgado, Viloria de Rioja y Villamayor del Río, suponen meros trámites que atravesamos sin dudar hasta llegar a Belorado. 

Fue al llegar al Albergue “Cuatro Cantones” de Belorado, cuando conocimos a David que ya nos acompañaría durante el resto de nuestro Camino. Con el grupo de peregrinos ampliado fuimos a comer a la plaza mayor del pueblo.

De vuelta en el albergue conocimos a Suzzie una joven tirolesa de Innsbruck que nos intentó enseñar una de las palabras más complicadas en su idioma: Oachkatzlschwoaf que significaba “cola de ardilla”, cosa que no venía muy a cuento pero que aún así tomé nota para no parecer descortés. A cambio le enseñamos un montón de chorradas españolas y por supuesto murcianadas como Acho, Pijo y esas cosas.

El patio y jardín del albergue están llenos de animalicos, hay pollos, pavos, conejos, y claro, ¡¡pulgas!! Ya nos vamos familiarizando con los peregrinos con los que vamos coincidiendo en cada jornada y contemplamos escenas peculiares. El Señor de las pulgas salta como un resorte de su silla cuando le decimos que acabamos de ver una pulga. Un peregrino alemán, bautizado como Günter el alemán “descapotable” parece que ha intimado con Izaskun la vasca bizca de Logroño y juntos lo pasan pipa en la piscina. “No vayáis a la piscina, que está que arde” nos avisan unos chicos catalanes al pasar junto a nosotros.

Por la noche y tras compartir un excelente arroz a la miguelesa y otro buen vinate, pusimos fin a otra gran jornada.

DIA 4 – ¡HODOR! ¡YIHAAAAA! Y OTRAS CLAVES DEL CHINCHÓN
26 de julio. BELORADO – AGÉS (21,8 km)

Nos despertamos con el brusco sonido de un golpe en los aseos. Günter aún con los efluvios del amor desenfrenado de la noche anterior, se había caído al salir de la ducha. Desayunamos rápidamente y arrancamos la jornada mientras el alemán aún curaba sus heridas bajo el grifo del lavabo, espeluznante.

En Villafranca de Montesdeoca hicimos una parada en el restaurante El Pájaro, donde comprobamos como el bocata siempre cae del lado del jamón York. “OH SHIT uno de los coreanos había comprendido que no se puede escapar de las leyes de Murphy aunque te hayas cruzado medio planeta.

Ascendemos Montes De Oca, caminando por una suave y continua subida donde nos escolta un frondoso bosque de rebollos y pinos ya cerca de alcanzar el Alto de la Pedraja. Cuentan que en este bosque antiguamente lobos y bandidos asaltaban a los peregrinos, pero lo único que nos asaltó fue “Bandi”, una chica coreana, que nos explica que haciendo “Ti ti ti ti ti ti” se camina mucho mejor.
El descenso se hace por continuos toboganes de una pista forestal bastante cómoda. Sin excesivo esfuerzo alcanzamos San Juan de Ortega en un paraje bastante desalentador para pasar allí la tarde por lo que decidimos avanzar hasta el siguiente pueblo.

Agés es una pequeña aldea pero que dispone de algunos servicios. Tras instalarnos en el Albergue Pajar de Agés pasamos la tarde jugando a las cartas en el bar El Alquimista, donde David nos enseña como se juega bien al Chinchón. El dueño del bar nos promete invitarnos a café, cosa que no cumpliría y que más tarde no nos atrevimos a reclamar (un engaño más). El alberguero, por su parte se ofreció a apuntarnos para visitar el cercano yacimiento de Atapuerca, pero tampoco pudo ser al agotarse las plazas para ese día, una pena.

Cenamos en el pequeño comedor del albergue con Bandi que nos contó que se dedicaba junto a su hermana a la rica y colorista repostería asiática, por supuesto, en Seúl tenemos casa. El albergue es muy acogedor y dormimos a pierna suelta en nuestra coqueta habitación abuhardillada.

DIA 5 – LA MORCILLICA DE BURGOS
27 de julio. AGÉS – BURGOS (21,3 km)
 
Como es costumbre, el último día del Camino, nos levantamos tarde e iniciamos sin ninguna prisa nuestra última jornada. Atravesamos el pueblo de Atapuerca, canturreando “Quienes somos, de donde venimos, a donde vamos” de Siniestro Total. Tras atravesar un alto, desde el que ya se divisa Burgos, hacemos un descanso en Cardeñuela-Río Pico donde no hay tostadas porque aún no había llegado la cocinera!! Así que algunos optamos por bollería, mientras uno de los coreanos ha sido más listo y disfruta con curiosidad de su café con chorizo para afrontar el tramo final del día.

El tiempo cambia bruscamente y el frío y la lluvia nos acompañan en los últimos kilómetros de la etapa. Entramos a Burgos siguiendo una demencial carretera nacional plagada de tráfico que atraviesa un polígono industrial en una fea estampa lejos de los solitarios parajes vistos en días anteriores.

Llegamos hasta el albergue público para despedir a Bandi y a David, y tras hacernos la foto de fin de viaje en la fachada de la catedral de Burgos, nos dirigimos al Hotel Norte y Londres que sería nuestro cuartel de operaciones en la ciudad.

Empezamos nuestro recorrido gastronómico en el Mesón Burgos, degustando la famosa morcilla de Burgos, siguiendo por el casco antiguo para recorrer la famosa calle San Lorenzo, donde se concentran multitud de bares de tapeo, como el Mesón de Los Herreros. En la calle Avellanos, se encuentra la taberna La Favorita donde nos deleitamos con el helado de Piquillo y nos quedamos con ganas de probar su premiado pincho “Anchoas a la Favorita”

Por la tarde, tras el café de rigor en una de sus concurridas plazas, visitamos el interior de la catedral de Santa María de Burgos, para contemplar una de las joyas del gótico español. Por la noche, David se une nuevamente al grupo y nos pegamos un buen homenaje de despedida a base de pinchos en los lugares ya conocidos.

Burgos tiene tres bienes declarados como Patrimonio de la Humanidad: La Catedral de Burgos, el Camino de Santiago y los Yacimientos de Atapuerca, nosotros añadiríamos un cuarto, los pinchos de sus bares, una auténtica delicia.

DIA 6 – ¡QUIENES SOMOS, DE DONDE VENIMOS, A DÓNDE VAMOS!
28 de julio. BURGOS – LOGROÑO 

Desayunamos en el bar Los Cantos atraídos por el cartel de ofertas en “Desayunos Quality” un nuevo engaño ya que la bollería es industrial y embolsada. La ira me invade y termino por agenciarme una minitarta de manzana como represalia.

Aprovechamos la mañana libre para visitar el Museo de la Ciudad, con una exposición tan ecléctica como fascinante y el Museo de la Evolución Humana, donde contemplamos con admiración los restos de homínidos más antiguos y mejor conservados de toda Europa. Continuamos con la parte dedicada a la historia de la evolución, donde visitamos una maqueta del Beagle y los diarios de a bordo de Darwin en sus distintos viajes, para acabar en una gran sala circular donde se exponen reproducciones hiperrealistas de 10 homínidos, desde el Homo Australopitecus hasta el Homo Neanderthal. Tras la mañana cultural, volvemos a los bares que triunfaron el día anterior, antes de coger el bus a Logroño.

De nuevo en la ciudad riojana, nos alojamos en el hotel Condes de Haro, muy cerca de la zona de bares. Así, por la noche continuamos por la Calle Laurel y San agustín visitando el Mesón Charro con su vino Medrano, la Abuela Encarna y su vino Landaluce, los champiñones del Bar Ángel o catando el vino Castillo de La Serna de El Muro. Como corresponde en la denominada “Senda de los elefantes” más de uno salimos trompa de allí. La noche riojana acabó como el año anterior en el Fax Bar en la plaza de San Agustín.

Por la noche, haciendo balance de los días de Camino, decidimos que con la canción tirolesa de Suzzie, el pastelito de manzana que robamos durante el desayuno en Burgos, el atajo para evitar pasar por Ventosa, la agradable cena con a Bandi (a la luz de la luna que entraba por la ventana del comedor), y el ratillo en la puerta del Pajar de Agés fuera del horario permitido, podíamos dar por cumplidos los retos planteados el primer día.

DIA 7 – VINO Y QUEEEESO!!
29 de julio. LOGROÑO – TERUEL – MURCIA

Por la mañana tras un buen desayuno cerca del hotel, nos acercamos a la calle de los vinos, para comprar alguna botellica que alegrara nuestras vinoteras. Justo al lado, está el Mercado Público donde en el puesto del “Quesero trilero”, más de uno salió cargado de queso y embutidos de la tierra. Tras las compras ya solo quedaba recoger el coche del parking y poner rumbo a Murcia. Nuevamente hicimos parada para comer en Teruel y continuamos en un viaje largo pero tranquilo con el único sobresalto de la hemorragia nasal de Migela, momento que aprovechamos para descansar y estirar las patas antes de llegar a Murcia.

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Así concluye este particular anecdotario de lo vivido en el tramo de 2013 del Camino Krápula de Santiago con un especial recuerdo a David “Pez Negro” que poco después visitaría la trimilenaria y la capital huertana en pleno mes agosto (¡ole sus huevos!) y a Bandi que aunque no lea esto, sabemos que seguirá con su amplia sonrisa a ritmo de ti ti ti ti ti.

Nos vemos en el Camino!